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Reinventarse bajo presión: Europa ante su punto de inflexión en Seguridad y Defensa

Fecha de publicación

Feb 27, 2026

Europa afronta un desafío que ya no admite aplazamientos: debe reinventarse en materia de Seguridad y Defensa en un contexto de urgencia estratégica extrema. La mejor prueba de esa tensión es institucional. Por primera vez existe un comisario europeo de Defensa y Espacio, cuando los Tratados, en su ambigüedad, siguen atribuyendo la política de Defensa a la competencia exclusiva de los Estados miembros.

La paradoja es elocuente. La realidad estratégica ha ido por delante de la arquitectura jurídica. El cambio es tan necesario y urgente que la práctica institucional se adelanta a la reforma formal.

La intervención de Andrius Kubilius en el Foro Nueva Economía, el pasado 20 de febrero en Madrid —presentado por la ministra de Defensa, Margarita Robles, ante una audiencia que reunía entre otros a altos mandos militares y a los principales representantes de la industria nacional— debe leerse en dicha clave. No fue un discurso técnico. Fue la constatación de que Europa se encuentra en un punto de inflexión. Y de que esta vez el margen de error es limitado.

 

Una ventana presupuestaria irrepetible

La necesidad que tiene Europa supone al tiempo una oportunidad como no había tenido en décadas: la convergencia de presión geopolítica, voluntad política y capacidad presupuestaria —sobre todo nacional, pero también comunitaria— para transformar de manera estructural su arquitectura de Defensa.

Kubilius lo dejó claro: el reto ya no es únicamente financiero, ante todo es organizativo.

El incremento de recursos al que se han comprometido los Estados miembros en el marco de la OTAN —y que respaldará, aunque en menor escala, la UE— debe traducirse en capacidad productiva, en planificación coherente y en ejecución rigurosa. Eso exige actuar simultáneamente en tres planos:

  • Industria: que necesita escala, estabilidad y previsibilidad.
  • Responsables políticos y gestores públicos: que deben estructurar compromisos plurianuales sólidos.
  • Fuerzas Armadas: que han de adaptar doctrina, planificación y demanda a un entorno radicalmente distinto.

 

“El mayor problema es el cambio de mentalidad”, afirmó el comisario. La frase sintetiza el diagnóstico. Durante décadas, Europa ha venido asumiendo que su seguridad estaba garantizada externamente. Ese supuesto ha dejado de ser operativo.

La excepcionalidad presupuestaria actual debe servir de puente hacia el próximo marco financiero plurianual, a partir de 2028. Ese nuevo ciclo tendrá que consolidar lo que hoy es reacción urgente en política estructural permanente. Y deberá hacerlo bajo un principio claro: si hay financiación europea, hay rendición de cuentas.

Como señaló el Informe Draghi en 2024, la Defensa puede y debe actuar como industria tractora del conjunto del tejido productivo europeo. Pero para ello necesita coherencia comunitaria, respaldo nacional, visión comunitaria, disciplina y ambición estratégica.

 

Campeones nacionales: integración, no concentración

La discusión sobre los campeones nacionales requiere precisión conceptual. Preguntando por ello, Kubilius no se opuso a su existencia. Reconoció implícitamente que el tamaño importa en un entorno global competitivo, máxime cuando las principales empresas del sector a nivel mundial son estadounidenses. Pero el riesgo es evidente: si no se articulan correctamente, pueden convertirse en cuellos de botella en lugar de vectores de integración.

En España, el debate es especialmente relevante. Indra se está posicionando de facto como actor central en determinados ámbitos estratégicos, especialmente en sistemas y digitalización, y desempeña un papel clave como coordinador nacional en programas europeos como el FCAS. Al mismo tiempo, Navantia ha consolidado una reputación internacional como integrador de plataformas complejas, demostrando capacidad tecnológica y de ejecución en entornos exigentes. A ello se suma un subsector aeroespacial y de guerra electrónica particularmente competitivo, con empresas y capacidades que operan en el núcleo de los grandes programas europeos.

El reto no es decidir quién es el campeón. El reto es garantizar que los actores nacionales —grandes y medianos— funcionen dentro de una arquitectura nacional y europea que favorezca la escalabilidad y la cooperación, especialmente en un país como España, donde el tejido industrial está compuesto mayoritariamente por pymes con un alto grado de especialización.

El paradigma de 27 industrias, 27 mandatos exclusivamente nacionales con 27 ejércitos —algunos de ellos “bonsáis: bonitos, caros, pequeños y no muy eficaces”, en palabras del propio Kubilius— no es compatible con una ambición estratégica europea. La fragmentación quizás fue tolerable en un entorno de baja presión geopolítica, hoy es un límite operativo y un riesgo estructural.

El caso del FCAS, mencionado en el turno de preguntas con referencia expresa al papel de Indra y a la necesidad de desbloquear dinámicas, ilustra la dificultad estructural de Europa para ejecutar programas conjuntos de Defensa con la misma eficacia con la que ha desarrollado proyectos espaciales como Galileo o Copérnico. No se trata de señalar responsables, sino de asumir que los grandes programas requieren gobernanza robusta, compromisos vinculantes y disciplina institucional. El voluntarismo no basta. Cada retraso es tiempo estratégico perdido, y cada vez hay menos.

 

Ucrania y la lógica de la Defensa Extendida

La guerra en Ucrania no sólo ha alterado el equilibrio militar europeo, ha redefinido el concepto mismo de Defensa y debe servir para que toda Europa tome conciencia. Kubilius recordó que cerca del 80% de los objetivos neutralizados en el conflicto lo han sido mediante drones. Pero la lección más relevante no es tecnológica, es organizativa: innovación continua, adaptación rápida y ciclos cortos de decisión.

La experiencia ucraniana demuestra que la Defensa ya no puede entenderse exclusivamente en términos de plataformas tradicionales. Exige integración entre industria, operadores y desarrolladores; velocidad en la toma de decisiones, y capacidad de reacción inmediata.

Una necesidad de adaptación e innovación continua que va más allá de lo estrictamente militar.

Estamos ante un paradigma de Defensa Extendida. La seguridad europea no depende únicamente de capacidades militares convencionales, sino de la resiliencia de sus infraestructuras, de la movilidad militar —ámbito en el que el comisario Kubilius trabaja de manera intensa—, de la solidez de las cadenas de suministro y de la gestión eficiente de recursos estratégicos (energía, salud, gran consumo…).

Garantizar la capacidad de la sociedad europea para funcionar bajo presión es la mejor manera de proteger la integridad de sus Estados miembros.

La cultura de Defensa ya exige conciencia de Defensa y debe evolucionar hacia una comprensión más amplia: logística, energía, industria, tecnología y cohesión social forman parte del mismo ecosistema estratégico.

En ese contexto, productividad y agilidad en el delivery no son variables técnicas, son factores de credibilidad.

 

Síntesis ejecutiva

 

Dónde estamos

  • En un momento excepcional, con recursos disponibles y urgencia estratégica evidente, pero con estructuras fragmentadas y procesos diseñados para un entorno ya superado.

Cómo hemos llegado hasta aquí

  • Tres décadas de dependencia estratégica externa y de fragmentación industrial han generado 27 ecosistemas paralelos con limitada integración operativa.

Cómo tiene que cambiar todo

  • Convertir la oportunidad presupuestaria en reforma estructural duradera.
  • Integrar actores industriales nacionales en una red europea funcional, evitando cuellos de botella.
  • Dotar a los grandes programas de gobernanza sólida y disciplina institucional.
  • Adaptar planificación y procesos a la velocidad del entorno estratégico.
  • Consolidar en el próximo marco financiero plurianual una industria de defensa que actúe como motor del conjunto económico europeo.

 

Europa no puede limitarse a gastar más. Debe organizarse mejor, integrar más y decidir más rápido. Y debe hacerlo ahora.